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viernes, 10 de octubre de 2014

¿Por qué mentimos?

¿Por qué mentimos?

1- Porque nuestros padres nos mienten. Por dar un ejemplo: La primera mentira de la cual nos desilusionamos la mayoría de nosotros es que Papá Noel y los Reyes no existen.

2- Porque encontramos en la mentira un espacio aparentemente seguro para dar rienda suelta a nuestra comodidad. Es más fácil escapar con una mentira, que atravesar todas las implicaciones de la verdad.

3- Tememos ser agredidos por decir las cosas como son, ya que socialmente es inaceptable hacer sentir mal a los demás (con verdades).

4- Por venganza, ya que todos somos engañados por alguien allegado o muy querido, casi permanentemente.

5- Por falso sentido de la piedad. Decimos mentiras “piadosas” sin pensar las consecuencias, y para eso hay que ser despiadado.

6- Por sobre todas las cosas, por egoísmo. Habiendo sufrido en carne propia el rechazo por causa de la honestidad (¿brutal?), o por haber sufrido en carne propia que nos dijeran la cruda realidad, mentimos a otros para evitarnos a nosotros mismos el mal trago de herir con la verdad, o ser insultados por la honestidad.

7- Por ignorancia de todo lo anterior. No importa la causa, siempre que mentimos, el daño nos lo hacemos a nosotros mismos y tanto es así, que algunas de las manifestaciones físicas de la mentira son:

a. Dolor de cabeza por el aumento de la circulación sanguínea y temperatura cerebral, producto de calcular detalles que hagan creíble la falacia.
b. Enrojecimiento de la piel por el aumento de adrenalina y pulsación cardiaca.
c. Paranoia: Incremento paulatino de la sensación persecutoria o paranoica y sensación de confusión entre cómo fue y cómo decimos que fue.
d. Dolor de estómago y palpitaciones similares al pánico.
e. Dilatación de las pupilas en el momento en que se está mintiendo.
f. Agotamiento y estrés. Requiere más energía inventar las mentiras que decir la verdad como es.

En conclusión. La verdad no tiene remedio, pero la mentira enferma.